miércoles, 4 de noviembre de 2009
Carta
Has de saber que todas las mujeres tenemos un hueco, un pequeño hueco en el lado izquierdo, debajo del corazón, entre el seno y la costilla. No lo hallarás físicamente, ¡claro está! Es un hueco del que pocas estamos concientes, es como una continua insatisfacción, un hambre emocional.
Cuando niña intentaba satisfacerlo con ciertos juegos infantiles que al crecer se fueron haciendo más serios. Poco a poco fui buscando y probando remedios que veía que a otras parecían funcionarles, pero yo solo conseguí llenarlo cuando tú naciste.
De manera indescriptiblemente maravillosa descubrí, al tomarte por primera vez entre mis brazos, que eras del tamaño exacto del insoportable hueco. Eras perfecto. No sobrabas, como cuando abrazaba a los hijos de mis hermanas; no faltabas, como cuando abrazaba a los ajenos. Eras exactamente lo que necesitaba, lo que presentí serías desde el momento en que te sentí en mí.
Pequeño, frágil e indefenso, te aferraste a mi pecho con urgencia desbordante. Nada volvió a ser igual jamás. Ni mis noches, ni mis días, ni mi cuerpo, ni mi vida. Tu pequeña presencia intensificó el dolor y la felicidad. Mi pensamiento giraba en tu cuidado y protección; no era más yo, eras tú y luego tú.
No hubo grandes señales de la separación. Un día simplemente soltaste mi mano y te echaste a andar. No imaginé nunca que ahí empezaba el final. En adelante yo solo sería el brazo protector cuando alguien te atacaba, el sostén emocional cuando tambaleabas, la proveedora de tus necesidades, un instrumento utilitario prescindible.
Tú te separaste. Yo no. No pude y no creo poder nunca. Aún me es imposible conciliar el sueño, espero oír que llegas y te derrumbas en tu cama.
Pero sé que el final de esta separación se acerca. Lo supe en cuanto entraste con ella. Al mirarla me reconocí. Vi en sus ojos la misma búsqueda desesperada que yo tenía antes de ti. Y, si todo funciona bien, tú le darás lo que ella busca y volverás a mí.
Volverás porque ella te olvidará como yo olvidé todo lo demás. Nosotras podemos vivir sin un hombre pero no sin un hijo. Ustedes pueden vivir con muchas mujeres pero no sin su madre.
Volverás y aquí estaré, esperando; un día te cansarás de buscar y volverás...lo sé.
miércoles, 19 de agosto de 2009
La carbonera

A la derecha, perfectamente al alcance de su mano, se encontraba la rendija de aire que le recordaba que aún estaba viva. Aunque lo intentara no lograría cubrir toda su entrada para apresurar el fin, no había más qué hacer que esperar. Recogió un poco más sus rodillas contra el pecho y con los ojos cerrados intentó olvidar.
Quiso olvidar la impotencia que sintió ante la huida del hombre con lo poco que tenían, dejándola sola, al olvido, volviendo sólo para llevarse a Manolín porque 'ya podía trabajar'; a los otros cinco los olvidó completamente,...igual que ella.
Olvidar la humillación sufrida por Matilda, su hermana menor, al recibirla en su orgulloso hogar de recién casada y recién parida, a cambio de fregar los pisos de la casa grande; luego los baños, la ropa, la comida, hasta hacerse cargo de la casa entera, trabajo de Matilda.
Olvidar las atenciones de Fortino, su cuñado, lo segura que se sentía cuando le arrimaba el agua para lavar los trastes, la leña para el fogón, lo necesario para la comida.. Olvidar el fuego que la quemaba y que la empujó a buscarlo en la mitad de la noche, en el patio trasero, mientras Matilda dormía a pierna suelta.
Olvidar su vientre abultado y los gritos desaforados de Matilda, apelando a un amor fraternal inexistente, a una fidelidad de sangre; olvidar su partir furioso alejando a su Estrella de 'los incestuosos', desapareciendo para siempre del rancho.
Olvidar el rostro seco y fruncido de Fortino, su desamor por ella y su desprecio por 'los cinco'. Olvidar la muerte de su vergüenza y sus desesperados intentos por complacerlo, para retenerlo, para que siguiera apagando ese fuego que la quemaba por dentro.
Quiso olvidar el olvido en que sumió a 'los cinco', abandonando sobre sus espaldas el peso de la culpa, arrojándolos a la diminuta carbonera cada vez que él quería salir e irse juntos a no sé dónde...a olvidar.
Olvidar la mañana en que lo había visto salir a escondidas (¡ojalá no lo hubiera seguido!) a encontrarse con ella y su Estrella. Quiso olvidar su rostro rejuvenecido, jovial y alegre, al lado de ellas.
Para olvidar vagó por calles desconocidas iracunda, inconsciente, burlándose de su propia vergüenza. Y ahí, en la carbonera, olvidados y ennegrecidos por el hollín, los encontró un día, uno abrazado al otro, dejando apenas espacio para ella, que, acurrucada, esperaría que él nunca olvidara lo que haría ella.
domingo, 16 de agosto de 2009
Nueva vida
Miras intrigada y te preguntas en dónde está esa mirada segura, vanidosa y coqueta que solías ver cada mañana. Dónde están los rizos que enmarcaban tu rostro matutino y el suspiro de placer por una buena noche de descanso.
Los colgajos que salen del pantalón son cada vez más protuberantes, los ojos parecen gritar pidiendo sueño, el cabello está ahora opaco y escaso y los bostezos han tomado el lugar de los suspiros.
No, no puedes volver a la cama a robarle al tiempo esos cinco minutos que antes tomabas tan fácilmente. En cinco minutos su llanto de hambre traspasará tu corazón de madre y te bombardearán inmisericordes los remordimientos.
Así que, te olvidas de la pasada mujer del espejo y corres a la cocina en busca de biberones y leche materna. Y, mientras él come en tu regazo, descubres que ni por un cuerpo esbelto, ni por una buena noche de descanso, cambiarías este momento en el que él toma tu pulgar en su minúscula mano y la aprieta seguro, tranquilo, confiado.
lunes, 26 de enero de 2009
La sombra
Detrás de él, la sombra de su conciencia lo perseguía infatigable. Cada paso que había dado en su vida estaba marcado por su constante compañía. Desde el inicio de sus recuerdos la había visto seguirlo sin que le causara mayores molestias. Fue la racionalización de la luz lo que le hizo voltear al sol de la ley y descubrir su poder abrasador sobre ella. Poco a poco se fue haciendo insoportable su presencia. Con el transcurso del tiempo le fue imposible ignorarla como en tiempos pasados. Su peso crecía y crecía y no había forma de deshacerse de ella.
Al principio, dormir le causaba cierto descanso; la inconciencia del sueño le hacía olvidar el peso de su compañía. Pero conforme pasaba el tiempo, los años no parecían pasar nunca sin dejar un poco más de peso sobre ella. El sueño fue desapareciendo ahuyentado por su peso.
El alcohol entró sin mucho ruido a sustituir el papel del sueño. Le traía una inconciencia más desagradable pero funcionaba bien, hasta que, al día siguiente, su sombra, aún más pesada que antes, le asediaba en un constante martilleo que le llevaba de nueva cuenta a la embriaguez.
Cuando despertó, en completa soledad y abandono, en medio de una casa vacía de risas infantiles y voces amorosas, creyó haber tocado fondo. El temor a la soledad y la muerte lo llevó a buscar la sobriedad, que le duró unos cuantos meses. Su sombra, infatigable, oculta tras el velo de la fuerza de voluntad, apareció una noche de insomnio.
Con un gesto de burla y una actitud amenazante comenzó a arrojarle los más mínimos recuerdos de los fracasos sufridos al intentar igualar la luz solar. Fue entonces que, volteando al cielo y maldiciendo al creador de su desgracia, comenzó su huida.
Al principio fueron cortos pasos de ateísmo, uno tras otro, en sentido contrario a la luz del sol. Pero descubrió que su sombra se acrecentaba al darle la espalda y entonces lo encaró. Escudándose con sus buenas obras comenzó a avanzar hacia la luz, contento por haber perdido de vista a su atosigante compañía. No importó que el sol abrasara su piel hasta carbonizarla, todo pareció funcionar de maravilla. Recupero la salud, la compañía, el bienestar y un poco de seguridad... hasta que una voz a sus espaldas lo hizo voltear.
La sombra de su conciencia había crecido hasta convertirse en una cosa aberrante. Sus monstruosos miembros se acercaron para destrozarle y su huida se volvió estrepitosa. Nada podía para su carrera; sin importar hacia donde huyera, el monstruo iba atado a sus pies sin darle tregua. Atravezó el desierto del saber humano hundiéndose en las dunas.
Al bajar una pendiente, una enorme Roca lo hizo caer desprotegido ante su enemigo. Rodando hacia abajo sintió ligeros sus pies, descansadas sus espaldas del peso agobiante de su perseguidor, el sol dejó de quemarle y, por fin, su caída se detuvo... a la sombra de la Cruz.
P.L. 2009.
lunes, 12 de enero de 2009
La evolución
En la Facultad vamos a empezar a estudiar literatura prehispánica y alguien me comentó que el Popol Voh y la Biblia tienen las mismas bases. A decir verdad me causó tal conmoción esta tontería venida de alguien que se dedica a analizar textos literarios que no pude menos que recordar que el pecado arruina la mente.
¡¿Cómo puede alguien comparar los dos libros?!
No hay nada en común entre ellos, la Biblia tiene una autoridad contundente, mientras que el Popol nadie lo usa para buscar respuestas a sus interrogantes.
En fin, si seguimos en esta línea podríamos llegar al punto de necesitar más fe para creer en la evolución que en la Biblia.
“La evolución molecular no tiene fundamento en la autoridad científica. [...] Hay aseveraciones de que tal evolución ocurrió, pero ni una sola de ellas cuenta con el apoyo de experimentos o cálculos pertinentes. Como nadie conoce la evolución molecular por experiencia directa, y como no hay ninguna autoridad en la cual basar las afirmaciones de conocerla, puede decirse francamente que [...] la aseveración de la evolución molecular darwiniana no es más que una fanfarronada.”[La caja negra de Darwin, el reto de la bioquímica a la evolución (Darwin's Black Box: The Biochemical Challenge to Evolution)
miércoles, 26 de noviembre de 2008
Resumen
Lobuenosonnuevosamigos,incondicionales,lealesysinceros.
Buenpromedio,nolodigopornopresumirdesúperÑ.
Muchasrisas,emocionesyunpardeprejuiciosabajo.Nuevosblogs
abiertos,nuncaleídosy,porlotanto,cerrados(aúnnodecidosies
noticiabuenaomala)Yllamadasesperadasalfinrecibidas,noticias
delejos,sonrisasdelpasado.
Futuroindefinidodeseporbienrecibido,noquierolecturademanos
nipronósticosdetiemposlozanosLavidaeshermosaconllantosyrisas
siempreycuandoseaninesperados.
En fin, la mejor noticia es estar viva, aunque no muy lista.
UnañodifícildefinitivamenteAñodesorpresasydecepciones,decisiones
eindecisiones,enamoriscamientosydesenamoriscamientos(ointentos)
PormásqueintenténologréquitarmeelmotedesúperÑ,(ydeboreconocer
queesmerecido)Fuméynomegustó;nomeatropellaronporqueel
conductorsemuriódelarisapormiculpa;sip,añodeososenormes,también
definitivamente¿Enquéclasedepaísvivimosqueesimposibleconseguir
unempleodemediotiempoenelcualsepuedaleersiempreynohacernada
yganarmínimo6milmensuales?
Yelamorsinasomarseyamigosperdidosenguerracontinuaydistancias enormesdeseresqueridos;tiempoydistanciaigualanostalgiadeamores
perdidos¡Quénostálgicasoy!
Gracias a Dios por lo bueno y lo malo;
gracias por los amigos, perdón por los enemigos.
Gracias a ti por ser parte de mi vida y a ti, por integrarte a ella.
¡Festejen conmigo mis 18 primaveras!
(No se admiten felicitaciones de vuelta, ya no valen)
P.L. nov. 2008
pd. Soy malísima para los resúmenes, el único recurso útil fue la eliminación de
elementos no importantes: espacios.