viernes, 21 de noviembre de 2008

Como el mar

Como el mar, mi alma se mueve.
Como sobre una ola se eleva,
y luego, como un valle decrece.

Quisiera saber qué pensaré mañana,
si cambiará la idea que ahora permanece.

Y en medio de esta fluctuación interna
cuando estoy arriba puedo verte, perenne...
y cuando bajo y mi ser se anega
y la violencia de las aguas me ciega,
no puedo verte, pero sé que me fortaleces.

¡Oh, a tan firme Roca estoy asida,
que si el mar intentara matarme
vana sería su furiosa acometida;
pues si con más furia intentara golpearme
me arrojaría sobre Ti, malherida!
¡Y cuán innenarrable sería
dejar en tus brazos la vida
y en sacrificio vivo ser ofrecida!
¡Oh bondad tan infinita!
P.L. 1998

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