Es tan triste la vida sin ti.
Es tranquila, armoniosa, silenciosa.
Como predecir los momentos que voy a vivir.
Porque la vida sin ti no tiene abruptos latidos ni suspiros contenidos.
Todo ocurre con acompasada tranquilidad,
los problemas vienen y van con normalidad.
No hay nada que pueda perturbar esta paz.
No hay fuertes toquidos, visitas inesperadas,
enojos guardados ni respuestas calladas.
Ya no te buscaré más con la mirada
ni me sentiré feliz con tu llegada.
No buscaré pretextos para hablarte
ni el momento oportuno para saludarte.
Ya no hay más deseos de arreglarme
pero eso me evita tener que llegar tarde.
Sin ti no hay más ilusiones
y la realidad me asfixia con su abrumadora llegada.
No, no hay más sueños fallidos,
no más complicidades ni llantos suprimidos.
Hoy, ya sin ti, viviré la realidad
aceptándola con pasmosa facilidad.
Después de todo, al estar así,
pude ver la verdad: tarde o temprano
tendría que acostumbrarme a vivir la vida sin ti.
P. L. 2008
No hay comentarios:
Publicar un comentario