domingo, 23 de noviembre de 2008

Despedida

Hubiera querido tener una primera

y última reunión. Te diría que me encantaste

cuando hablabas de tonterías y dulces viejos.

Que tus manos llamaban a las mías con voces

gráficas e invisibles al ojo humano.

Hoy estoy de luto por la pérdida de una

relación inexistente. Y el dolor que me embarga

me hace imaginar que te amaría demasiado.

No puede haber futuro para lo que aún no ha

pasado; no hay esperanza para nosotros

en este tiempo subyugado.

Tu ignorancia de mi es mi mayor consuelo.

No puedes sufrir la pérdida como yo la sufro,

no puedes verla como yo la veo.

Hay amores, como el tuyo, que no deben saber nunca

de lo que se están perdiendo.

Ah!, lo más patético en esto, es saber

que te escribo a ti sabiendo que sólo yo me leo.

P. L. nov. 2008

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